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El Equipo A
Las chicas de oro – Cynthia Fee / Thank you for being a friend
La serie, que se emitió entre los años 1985 y 1992, cuenta la convivencia, siempre en tono cómico de cuatro mujeres, que divorciadas ó viudas, poseen caracteres muy diferentes. La serie ganó, en este sentido, muchos enteros debido a su guión, que gana altura en las irónicas conversaciones entre la avispada Blanche Deveraux y la madre de Dorothy, Sophia Petrillo, que añora su pasado italiano. Tambiénn son destacables las inocentes historias que le ocurren a Rose, a la que siempre contesta la inteligente Dorothy.Muy premiada en los Estados Unidos, tuvo gran éxito en otros países, como España.Su tema principal se había hecho famoso en el año 1978 gracias a Andrew Gold.
La casa de la pradera – David Rose / Little house of the prairie
Recogida de unos textos autobiográficos de la escritora Laura Ingalls, primero se realizó una película para la televisión meses antes, de la que salió la serie.Sus 208 episodios repartidos en nueve temporadas recogían las desventuras almirabadas de una familia norteamericana fronteriza, la mayor parte de ellos realizados por su protagonista, el buenazo de Michael Landon, que también ejercía de productor y guionista de la serie. Su contenido, llamativamente católico, era mayormente el dedicado al entorno familiar, donde cabían el racismo, la desigualdad económica, social o la injusta violencia. Aunque era una serie dramática, en ella cabían situaciones cómicas, añadidas a la trama con un tono infantil que la hacía tremendamente insustancial.
Los vengadores – Laurie Johnson / The Avengers
Otra de las grandes y míticas series de los sesenta, que tuvo (una vez más) una desgraciada traslación al cine. Era una mezcla de aire inequívocamente británico, entre el agente 007 y Sherlock Holmes, eso sí, con glamourosa acompañante femenina. Su aire retro-pop la han convertido en la serie de culto que ha llegado a ser y que no consiguió la imagen cinematográfica, que merecía mejor suerte. El agente John Steed es, sin lugar a dudas, uno de los agentes televisivos más carismáticos que ha dado la historia de la televisión.
Los ángeles de Charlie – Charlie’s angels, Jack Elliott y Allyn Ferguson
Son las tres detectives privados más famosas de la historia de la televisión. Bajo las instrucciones de un altavoz que respondía a la voz del actor John Forsythe (sí, el de Dinastía, pero también el de la obra maestra de Hitchcock, “¿Pero, quén mató a Harry?”) las tres mujeres que nunca se despeinaban corrían tras los malos, pataleaban y se disfrazaban de cualquier cosa con tal de hacer el bien y mantener su anonimato. En España la serie se emitió entre 1978-81. Hace unos años fue llevada al cine, con más pena que gloria, donde la belleza de sus intérpretes (Cameron Díaz, Drew Barrymore y Lucy Liu) eclipsó cualquier atisbo de hacer una versión más que digna de la serie. En la segunda parte de la versión cinematográfica hace un cameo uno de los ángeles originales, Jaclyn Smith. La serie, con toda su estética, se ha convertido en un icono de la cultura pop y la figura que sirvió de slogan a la serie, con sus tres protagonistas pistola en mano, en una imagen imborrable de la televisión contemporánea.
El Santo – The Saint, Edwin Astley
La serie, que comenzó como serial radiofónico en los años cuarenta (narrado por Vincent Price), narra las desventuras detectivescas de un millonario de guante blanco y amante de la buena vida que refleja el rostro burlón de un Roger Moore que se prepararía así de bien para después interpretar con soltura a 007. Simon Templar y sus modales de caballero pétreo y masculino sería una de las figuras más representativas de una serie mítica que después sería llevada a la gran pantalla con menos sofisticación, interpretado por un menos “british” Val Kilmer en 1997 y de la que sólo se salvaría la banda sonora que elaboró el grupo electrónico “Orbital”.
Dragones y mazmorras – Dulces / Dragones y mazmorras
Creada por Marvel Cómics y basada en un juego de rol, fue la gran triunfadora del público infantil de finales de los ochenta en España y también en otros como Brasil, donde fue emitida durante casi veinte años. Su nivel de violencia fue tan polémico y no explícito sino por su contenido oculto, que en Estados Unidos se prohibió uno de sus capítulos. Tenía tres temporadas
Friends – The Rembrandts / I’ll be there for you
Multipremiada serie norteamericana que con sus diez temporadas ha marcado un hito en lo que ha series contemporáneas de éxito se refiere. Humos inequívocamente americano,a veces demasiado infantil pero siempre eficaz para una descripción del perfil de sus personajes muy sabia.Uno de sus protagonistas, Matthew Perry, protagonizó después la olvidada, eficaz y estupenda “Studio 60″. El éxito de la serie a nivel internacional llegó años después de estrenarse la serie. Por ejemplo, en España comenzaron a emitirse sus primeros capítulos en la cadena Canal Plus en 1997.
Treinta y tantos – Stuart Levin, W.G. Snuffy Walden / Main title
No dejaba de ser entretenida esta serie norteamericana, quizás porque en países como España aún no se habían rodado series que reflejaban las mismas vivencias que los modernos treintañeros que veíamos en “Treinta y tantos”. Estaba bien rodada, con buen ritmo y bien interpretada, detalles que, de sobra, alimentaban el éxito que tuvo en los Estados Unidos, donde compartió premios con la superior “Aquellos maravillosos años”







A los jóvenes que se asomen ahora mismo a esta serie de los ochenta seguramente les parecerá sosa, sin argumento, de un fascismo infantiloide y con unos efectos (ese coche que siempre caía de pie) ralmente bochornosos. Pero en los días de su estreno en nuestro país, los escolares esperábamos anhelantes el sábado por la tarde para imbuirnos de esta propaganda yanki y salir luego a jugar como nuestros héroes. ¿Cuántos “Equipos A” se formaron entonces en los patios de los colegios?
Después lo quitaron, y vino McGiver. La ciencia contra la fuerza bruta. Evidentemente, nada fue igual a partir de entonces. Ahora van a estrenar la película. En fin. Los abueletes seguiremos recordando esos sábados lluviosos, con el bocata de Nocilla, pegados al televisor mientras nos contaban lo de que habían sido “acusados de un delito que no habían cometido”. Tal vez pueda contratarles. O quizás ya no.
Almudena Eced